Las flores amarillas cobran protagonismo cada 21 de septiembre, pero detrás de esta tradición también existe una actividad que genera empleo e ingresos en distintas regiones del país. La floricultura en Perú involucra a miles de productores y familias de la agricultura familiar, con cultivos como rosas, girasoles, gladiolos, crisantemos y alstroemerias. Según información del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), esta actividad puede generar entre 5 y 8 puestos de trabajo por hectárea.
Floricultura genera empleo en las zonas rurales del Perú
El cultivo de flores tiene una importante demanda de mano de obra debido a las labores necesarias para su producción y manejo. De acuerdo con el MIDAGRI, entre 5 y 8 trabajadores pueden participar en las actividades desarrolladas por cada hectárea cultivada, y más del 50 % de estos puestos son ocupados por mujeres.
Los datos del IV Censo Nacional Agropecuario (CENAGRO 2012) registraron 3 553 hectáreas dedicadas al cultivo de flores y 6 793 productores vinculados a esta actividad en el país.
La producción florícola se desarrolla principalmente en regiones como Áncash, Junín, Cajamarca, Huánuco, Lima Provincias, Ica, Arequipa, Cusco y San Martín. En estas zonas, la actividad representa una fuente de ingresos para productores de la agricultura familiar y contribuye al movimiento de las economías locales.
Girasoles, gladiolos y rosas forman parte de la producción nacional
El Perú cuenta con una amplia variedad de especies destinadas a la producción florícola. Entre ellas destaca el girasol, una de las flores más relacionadas con la tradición de regalar flores amarillas cada 21 de septiembre. Según la información del MIDAGRI, este cultivo ocupa alrededor de 70 hectáreas a nivel nacional.
A esta producción se suman 574 hectáreas de gladiolos, 243 hectáreas de rosas y 76 hectáreas de alstroemerias, además de otras variedades cultivadas en diferentes regiones del territorio nacional.
Mujeres tienen una participación importante en la floricultura
La participación femenina constituye uno de los aspectos destacados de la generación de empleo en el sector florícola. Con más de la mitad de los puestos de trabajo ocupados por mujeres, la actividad representa una fuente de oportunidades laborales para las familias vinculadas al cultivo de flores.
En ese contexto, el MIDAGRI destaca el trabajo de productores y trabajadores que participan en las diferentes etapas de la producción y permiten que las flores cultivadas en las regiones del país lleguen a mercados y hogares peruanos.
Este 21 de septiembre, las flores amarillas pueden ser un símbolo de alegría, amistad y buenos deseos, pero también permiten poner atención en el trabajo de las familias dedicadas a la floricultura en el Perú y en su aporte a la generación de empleo rural.
