La Semana Santa representa uno de los periodos de mayor demanda de flores en el Perú, lo que activa la producción de más de 7,000 agricultores familiares dedicados a este cultivo a nivel nacional, según informó el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri). La floricultura nacional se desarrolla principalmente en zonas altoandinas y en diversas provincias del país, donde familias de la agricultura familiar contribuyen al abastecimiento de los mercados durante esta temporada de alta demanda. El sector no solo aporta a la economía rural, sino que también forma parte de tradiciones culturales arraigadas en el calendario religioso peruano.
Más de 60 especies cultivadas y regiones productoras de la floricultura nacional
La actividad florícola peruana se concentra en regiones como Lima, Junín, Cajamarca, Áncash, Huánuco y Cusco, donde las condiciones climáticas de las zonas altoandinas otorgan características diferenciales a las flores producidas. Nelly Espinal, especialista de la Dirección de Desarrollo Agrícola y Agroecología del Midagri, destacó el valor que ello genera en el mercado: «El comercio de las flores de producción nacional se ha sostenido a lo largo de los años, porque nuestras flores provienen de condiciones climáticas diferentes, por lo que les otorga cualidades especiales».
Respecto a los indicadores de calidad, la especialista precisó que «la duración de la flor en el florero y el tamaño del botón floral son aspectos clave que permiten identificar una flor de calidad».
En el Perú se cultivan más de 60 especies de flores de corte. Entre las más difundidas destacan el gladiolo, las rosas, los claveles, las astromelias y los girasoles. Asimismo, el país produce flores orientadas a la exportación, como la hortensia, que se ha desarrollado con éxito en la zona de Huánuco, y las flores de cera —conocidas como Waxflower— en zonas como Villacurí, en Ica.
Floricultura familiar y el compromiso del Midagri con el acceso a financiamiento y mercados
El Midagri señaló que la floricultura representa una actividad con gran potencial dentro de la biodiversidad del país, tanto por su diversidad productiva como por su aporte a la economía de la agricultura familiar y su presencia en tradiciones culturales como las celebraciones de Semana Santa.
En ese marco, el ministerio reafirmó su compromiso de impulsar el desarrollo del sector florícola nacional mediante el acceso a financiamiento, asistencia técnica y mercados, con el objetivo de fortalecer a los productores de la agricultura familiar en todo el territorio.






