Piura se consolida como la principal región productora de caprinos en Perú, concentrando más de 300 mil cabezas de ganado y cerca del 18% de la producción nacional. Esta actividad, clave para la economía rural, impulsa la producción de carne de cabrito y leche de cabra, productos vinculados tanto a la gastronomía como a la seguridad alimentaria. Las cifras del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) evidencian el impacto económico y social de la ganadería caprina en el norte del país.
Producción de caprinos en Piura: cifras oficiales y aporte económico
Detrás de platos emblemáticos como el seco de cabrito se encuentra una cadena productiva que inicia en el campo. Según el Gobierno Regional de Piura, la región concentra alrededor del 18% de la producción nacional de caprinos, posicionándose como líder en el sector.
El Midagri reporta que en Piura existen más de 300 mil cabezas de ganado caprino. A nivel nacional, cerca de 90 mil productores se dedican a la crianza de cabras, principalmente bajo un modelo tradicional y de pequeña escala.
En 2025, Piura lideró la producción nacional con 1,200 toneladas de carne de cabra. Esta producción está orientada mayoritariamente a la carne de cabrito, proveniente de animales jóvenes y estrechamente relacionada con la gastronomía regional del norte peruano.
“La producción caprina se realiza principalmente de forma tradicional y a pequeña escala, pero se mantiene como una actividad importante para los ingresos y la alimentación de muchas familias de la costa y sierra. Esto evidencia el rol que tiene el Estado en cerrar brechas de asistencia técnica, promover mejoras genéticas y facilitar el acceso a prácticas más eficientes. Cuando existen mejores condiciones y herramientas, los productores pueden lograr una producción más constante y mayores oportunidades de venta”, explicó Germán Vega, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Además de la carne, la ganadería caprina provee leche de cabra para la elaboración de quesos. Este producto presenta ventajas nutricionales, como un menor contenido de lactosa frente a la leche de vaca, lo que la convierte en una alternativa para personas con intolerancia a la lactosa y adultos mayores, ampliando sus oportunidades de comercialización.
Retos de la ganadería caprina en Perú: sanidad y sostenibilidad
Pese a su relevancia económica, la ganadería caprina en Piura enfrenta limitaciones que impactan su rentabilidad y sostenibilidad. El Midagri advierte que la tala ilegal para leña, carbón y madera, así como la contaminación de suelos, deterioran las condiciones en las que se desarrolla esta actividad productiva.
“En la práctica, esto significa que cuando se tala de forma ilegal o la tierra se destina a otras actividades, las cabras cuentan con menos espacio y menos pasto para alimentarse. A ello se suma la contaminación del suelo y del agua, que afecta la salud del ganado, incrementa la aparición de enfermedades y eleva los gastos en tratamientos, haciendo que la actividad resulte menos rentable para las familias que dependen de ella”, señaló el especialista.
En el ámbito sanitario, la producción caprina enfrenta riesgos asociados a bacterias como el Clostridium, presentes en el entorno de crianza. Estas pueden ingresar al organismo de los animales a través de heridas o por una alimentación inadecuada, generando enfermedades que afectan la productividad.
Como medida preventiva, las autoridades promueven la vacunación y la desparasitación periódica del ganado. En septiembre de 2025, el Gobierno Regional de Piura ejecutó una campaña sanitaria en el distrito de Marcavelica, donde se vacunó a 21 mil cabras para prevenir enfermedades como el carbunco sintomático (pierna negra), la gangrena gaseosa (edema maligno), la enterotoxemia (riñón pulposo), la hepatitis necrótica (enfermedad negra) y el tétano, todas causadas por la bacteria Clostridium. La intervención tuvo como objetivo reducir la mortalidad del ganado y fortalecer la producción de carne y leche.
“La producción caprina en la región tiene un amplio potencial de crecimiento. Para aprovecharlo en su totalidad, es necesario que las tareas del Estado refuercen el cuidado de la salud del ganado mediante mayor capacitación y acompañamiento técnico, al igual que mejorar la alimentación, las estrategias de ordeñamiento y el manejo de las cabras. Recordemos que animales más sanos reducen enfermedades y pérdidas económicas, de esta manera sostienen una producción más estable para las familias que dependen de esta actividad”, concluyó el economista de REDES.











