Una investigación desarrollada en la región Amazonas propone una alternativa sostenible al uso de plásticos convencionales mediante la elaboración de recipientes biodegradables a partir de semillas de lúcuma. El proyecto, liderado desde una universidad peruana, busca aplicar bioplásticos en la conservación de frutas como la fresa durante la etapa de poscosecha, contribuyendo a la reducción de residuos y al impulso de la economía circular en el país.
Bioplásticos con semillas de lúcuma para conservación de alimentos
La investigación está a cargo de la agrónoma Lady Mitsu Mena Chacón, integrante del programa doctoral en Ciencias para el Desarrollo Sostenible del Instituto de Investigación para el Desarrollo Sustentable de Ceja de Selva de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza, en Amazonas.
El proyecto se centra en la producción de bioplásticos biodegradables elaborados a partir del almidón extraído de semillas de lúcuma, con el objetivo de utilizarlos como envases para la conservación de frutas como la fresa.
Según la investigadora, estos recipientes buscan prolongar el tiempo de conservación de los alimentos en comparación con envases tradicionales, especialmente durante la etapa de poscosecha.
«El objetivo de estos es albergar y conservar frutos como la fresa con más tiempo y seguridad que en un envase convencional», indicó en diálogo con la Agencia Andina.
La iniciativa se enmarca en estrategias de sostenibilidad ambiental, economía circular y reducción del uso de plásticos derivados del petróleo.
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Economía circular y reducción del uso de plásticos convencionales
El desarrollo del bioplástico también responde a la necesidad de limitar el uso de plásticos convencionales, debido a su impacto ambiental y posibles efectos en la salud humana.
De acuerdo con la investigadora, los compuestos de los plásticos tradicionales pueden migrar hacia los alimentos que contienen, generando riesgos potenciales.
En ese contexto, el uso de almidón de semillas de lúcuma representa una alternativa sostenible, ya que este subproducto agrícola suele ser desechado en los procesos de producción.
«La semilla de la lúcuma es grande y generalmente queda como desperdicio o algo secundario que termina siendo desechado, generando problemas de contaminación», explicó.
Bioplásticos con aceites esenciales para protección antimicrobiana
El proyecto también incorpora aceites esenciales de especies amazónicas para mejorar las propiedades del bioplástico. En total, se evaluaron nueve plantas con potencial para aportar características aromáticas y antimicrobianas.
Entre ellas destaca el cedrón, cuyo aroma presenta compatibilidad con frutas como la fresa, además de propiedades contra bacterias y hongos.
«El cedrón tiene un aroma bastante compatible con frutas como la fresa, pues es un aroma cítrico y floral, y además tiene propiedades antimicrobianas», señaló la investigadora.
Asimismo, los aceites esenciales son sometidos a procesos de microencapsulación para preservar sus propiedades dentro de la matriz del bioplástico elaborado con almidón de lúcuma.
Envases biodegradables buscan reducir pérdidas en la poscosecha
Los recipientes desarrollados ofrecen protección frente a factores externos como la radiación ultravioleta y contribuyen a retrasar la degradación de los alimentos.
Según la investigación, en envases convencionales los primeros signos de deterioro en frutas como la fresa aparecen entre el quinto y sexto día, mientras que estos bioplásticos buscan extender su conservación.
El proyecto se orienta a reducir las pérdidas de alimentos en la etapa de poscosecha, que actualmente puede superar el 40 % en productos hortofrutícolas.
La investigadora también evalúa la aplicación del bioplástico en otros frutos similares, como arándanos y frambuesas, pertenecientes al grupo de los berries.
Finalmente, el estudio abre la posibilidad de vinculación con el sector empresarial interesado en soluciones sostenibles para la industria agrícola, en el marco de iniciativas que promueven la transferencia tecnológica desde la academia.






