El jefe del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) en Loreto, ingeniero Marco Paredes, advirtió que existe una alta probabilidad de que la Amazonía peruana enfrente una nueva y severa sequía como consecuencia del posible desarrollo de un fenómeno de El Niño de gran intensidad. El especialista alertó que el evento podría provocar una drástica reducción de lluvias en la selva baja de Loreto, con efectos directos sobre el transporte fluvial, el abastecimiento de productos y las actividades económicas de la región. Los modelos climáticos proyectan que el fenómeno alcanzaría su mayor intensidad entre septiembre y noviembre de este año.
Por qué El Niño amenaza con una sequía severa en Loreto y la selva baja
Paredes explicó que actualmente se registra un calentamiento anómalo de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial frente a las costas de Perú y Ecuador, condición históricamente asociada al desarrollo del fenómeno de El Niño a escala global.
El especialista precisó que este escenario no debe confundirse con el denominado Niño Costero, ya que el fenómeno en evaluación tendría una magnitud significativamente mayor y podría alcanzar niveles similares o superiores al evento registrado entre 1997 y 1998, considerado uno de los más destructivos de las últimas décadas.
A diferencia de lo que ocurre en la costa peruana —donde El Niño suele provocar lluvias extremas e inundaciones— en la Amazonía el efecto es el opuesto: ausencia o reducción drástica de precipitaciones que deriva en sequías, descenso de los ríos y dificultades de acceso para las comunidades ribereñas.
«En la selva el problema es la falta de lluvias. Eso genera sequías severas, descenso de los ríos y problemas directos para la población», advirtió el especialista.
Paredes recordó que entre 2023 y 2024, Loreto atravesó una de las sequías más intensas de los últimos 40 años, episodio que dejó embarcaciones varadas, desabastecimiento y serias dificultades de acceso en numerosas comunidades de la región.
Qué consecuencias tendría un Mega Niño para la economía y el abastecimiento del país
El especialista alertó que un eventual «Mega Niño» agravaría el panorama hidrológico de forma considerable, en particular porque coincidiría con la temporada de vaciante en la Amazonía, periodo en el que los caudales de los ríos ya registran disminuciones naturales.
Los efectos no se limitarían a la selva. Paredes señaló que la costa peruana —donde se concentra gran parte de la producción agrícola y económica del país— también podría verse afectada por inundaciones y alteraciones climáticas, lo que se traduciría en incremento de precios de alimentos, dificultades de abastecimiento y afectación de cadenas comerciales en ambas regiones.
Ante este escenario, el funcionario exhortó a las autoridades nacionales, regionales y locales a activar acciones preventivas y planes de contingencia para reducir el impacto del fenómeno.
«Tenemos lecciones aprendidas de la última sequía. Debemos articular acciones para disminuir los impactos de este fenómeno que sí o sí se va a presentar; lo que aún se evalúa es la intensidad con la que llegará», manifestó Paredes.






