América Latina concentra una de cada cinco pérdidas mundiales de alimentos

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Foto: Cortesía

América Latina y el Caribe concentra cerca del 20 % de los alimentos que se pierden en el mundo entre la poscosecha y la venta minorista, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La región pierde el 11,6 % de los alimentos que produce durante etapas como almacenamiento, procesamiento y transporte. En Perú, el problema se relaciona con un escenario de inseguridad alimentaria que afectó al 30,5 % de la población durante 2025, de acuerdo con el INEI.

¿Cuántos alimentos se pierden en América Latina?

Según la FAO, América Latina y el Caribe pierde el 11,6 % de los alimentos producidos entre la poscosecha y la venta minorista. Estas pérdidas se generan durante diferentes etapas de la cadena de abastecimiento, como la producción, poscosecha, almacenamiento, procesamiento y transporte.

El volumen adquiere relevancia en una región que representa aproximadamente el 9 % de la población mundial. De acuerdo con el último informe regional de Naciones Unidas sobre seguridad alimentaria y nutrición, 33 millones de personas enfrentan hambre, mientras que 167 millones viven en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave.

En Perú, 3 de cada 10 personas experimentaron inseguridad alimentaria moderada o severa durante 2025, según información del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

¿Cómo reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos?

La pérdida y el desperdicio de alimentos se presentan en distintos puntos de la cadena, desde la producción hasta el consumo. En ese contexto, la Alianza Latinoamericana y del Caribe de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB) identifica alternativas relacionadas con la protección, conservación y aprovechamiento de los productos.

Envases para conservar alimentos

Los envases contribuyen a proteger los alimentos y bebidas durante el almacenamiento, transporte y comercialización. Su función permite reducir la exposición a factores como la humedad, el oxígeno, la luz y las variaciones de temperatura, que pueden acelerar el deterioro.

La industria también desarrolla alternativas para disminuir el impacto ambiental de los envases y reincorporarlos al circuito productivo. Por ejemplo, el PET reciclado permite fabricar nuevas botellas utilizando material recuperado y, según ALAIAB, puede representar un 64 % menos de emisiones y un 79 % menos de consumo de energía frente al material virgen.

Cadena de frío y almacenamiento

El mantenimiento de temperaturas adecuadas resulta especialmente relevante para los alimentos perecibles, debido a que las variaciones térmicas y la exposición a temperaturas extremas pueden acelerar su deterioro.

La conservación de condiciones estables durante el almacenamiento, transporte y distribución contribuye a preservar la calidad e inocuidad de los alimentos. Este desafío adquiere particular importancia en América Latina y el Caribe por las grandes distancias y la diversidad de condiciones climáticas existentes en la región.

Tecnologías para extender la vida útil

Las tecnologías de procesamiento y conservación permiten extender la vida útil de los alimentos y desarrollar presentaciones adaptadas a las necesidades de consumo.

Estas soluciones pueden contribuir a reducir el descarte tanto en los establecimientos comerciales como en los hogares, al ampliar el periodo durante el cual los productos pueden ser almacenados y consumidos bajo condiciones adecuadas.

“En esta conversación cada actor tiene un tramo donde puede incidir, y el nuestro la transformación: cómo se conserva un alimento, cómo se envasa, cómo se aprovecha lo que antes se descartaba. Ahí hay margen concreto de mejora y ahí es donde la industria puede aportar”, señaló Juliana Cortez, Líder de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de ALAIAB.

Lima será sede de encuentro regional sobre desperdicio de alimentos

Lima será sede, durante la semana del 28 de septiembre, de un encuentro regional de ciudades latinoamericanas orientado a impulsar políticas y acciones frente a la pérdida y el desperdicio de alimentos.

La actividad es organizada por la FAO en el marco del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, que se conmemora cada 29 de septiembre.

La agenda regional busca abordar medidas para prevenir las pérdidas de alimentos en las diferentes etapas de la cadena de abastecimiento, mediante mejores prácticas, innovación y soluciones destinadas a mejorar el aprovechamiento de los alimentos.

“Cada alimento y bebida que evitamos perder es también agua, energía, trabajo y recursos que logramos aprovechar. Reducir estas pérdidas es una oportunidad para que la región aproveche mejor lo que produce y fortalezca su seguridad alimentaria, haciendo que más alimentos lleguen a donde se necesitan. Ese es el impacto que buscamos generar”, concluyó Cortez.

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