La producción de papa en el Perú enfrenta una amenaza fitosanitaria que podría comprometer aproximadamente 125 mil hectáreas de cultivo y ocasionar pérdidas potenciales de hasta US$ 109 millones, según estimaciones del Centro Internacional de la Papa (CIP). El riesgo está relacionado con el complejo de la punta morada y el insecto Bactericera cockerelli, que representaría el 17,05 % de la producción nacional. En los campos más afectados, las pérdidas podrían alcanzar el 100 % de la cosecha, según la información difundida.
¿Qué regiones productoras de papa podrían verse afectadas?
De acuerdo con información del CIP, Bactericera cockerelli fue identificado inicialmente en Huancabamba, Piura, en 2021, y posteriormente su presencia se extendió hacia el sur, hasta Áncash. Entre las regiones que podrían enfrentar un eventual avance se encuentran Huánuco, Junín y Pasco, importantes zonas productoras de papa.
El insecto se alimenta de la planta y puede transmitir patógenos asociados al complejo de la punta morada y a la enfermedad conocida como papa manchada o zebra chip. Estas afectaciones pueden alterar el desarrollo del cultivo, reducir el rendimiento y disminuir la calidad de los tubérculos.
La preocupación también está relacionada con la capacidad de adaptación del insecto a distintas condiciones climáticas. Según los especialistas del CIP, ha sido detectado hasta los 3.300 metros sobre el nivel del mar y puede sobrevivir a temperaturas de entre 2 °C y 3 °C. Además de la papa, otros cultivos, como el tomate, el ají y el aguaymanto, podrían verse afectados.
Ante este escenario, CultiVida plantea reforzar la prevención y la vigilancia en las principales zonas productoras del país.
“La sanidad vegetal es fundamental para proteger la producción y la economía de los agricultores. Ante una amenaza que puede ocasionar pérdidas significativas, resulta indispensable reforzar el monitoreo de los campos, identificar oportunamente los síntomas y promover el Manejo Integrado de Plagas para reducir los riesgos”, señaló Rubén Carrasco, director ejecutivo de CultiVida.
Aumentan las aplicaciones de plaguicidas y los costos de producción
El posible impacto económico genera preocupación entre los pequeños productores, debido al incremento de los gastos destinados a proteger los cultivos. Según la información difundida, algunos agricultores han pasado de realizar tres a quince aplicaciones de plaguicidas por campaña.
CultiVida advierte que aumentar las aplicaciones no debe sustituir las estrategias de prevención ni convertirse en la única respuesta frente a la amenaza fitosanitaria. El uso excesivo o inadecuado de productos fitosanitarios puede elevar los costos de producción y generar riesgos para el suelo y el agua.
“El Manejo Integrado de Plagas permite combinar distintas herramientas de control y reducir las aplicaciones innecesarias. Es importante que los agricultores reciban capacitación técnica y utilicen responsablemente los productos fitosanitarios, siguiendo las recomendaciones de los especialistas para proteger sus cultivos, su salud y el ambiente”, sostuvo Carrasco.
Manejo Integrado de Plagas para prevenir la propagación
Una eventual expansión del insecto hacia regiones como Huánuco o el valle del Mantaro también podría afectar la oferta nacional de papa y ejercer presión sobre los precios, debido a la importancia de estas zonas en el abastecimiento del mercado.
Frente a este riesgo, CultiVida considera fundamental fortalecer las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), la bioseguridad y el Manejo Integrado de Plagas (MIP). Estas medidas buscan reducir la dispersión de la amenaza fitosanitaria, proteger la productividad agrícola y promover el uso responsable de los productos destinados al control de plagas.
La organización también destaca la importancia del monitoreo de los campos, la identificación temprana de síntomas y la capacitación de los agricultores para mejorar la respuesta ante posibles focos de infestación.
