El Niño Costero pone a prueba la adaptación de la agricultura peruana

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El Niño Costero y la agricultura peruana afrontan un nuevo escenario de riesgo ante la previsión de temperaturas superiores a los niveles habituales durante los próximos meses. De acuerdo con el ENFEN, el estado de alerta por este fenómeno continúa vigente y se proyecta que permanezca hasta abril de 2027 en la costa peruana. Este contexto puede afectar el rendimiento, la calidad y la rentabilidad de cultivos estratégicos, por lo que el sector agrícola deberá fortalecer sus medidas de prevención y adaptación.

El Niño Costero elevará las temperaturas en la costa peruana

De acuerdo con la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), el estado de alerta por El Niño Costero se mantiene vigente y el evento podría extenderse hasta abril de 2027 en la costa peruana.

Los pronósticos oficiales señalan que existe una mayor probabilidad de que el fenómeno mantenga una magnitud fuerte durante los próximos meses. Asimismo, los escenarios climáticos contemplan una posible intensificación hacia finales de 2026.

Entre julio y septiembre se prevé que las temperaturas del aire permanezcan por encima de sus niveles habituales. Para el sector agrícola, esta situación representa un factor de riesgo debido a los efectos que las altas temperaturas pueden generar durante las diferentes etapas de desarrollo de los cultivos.

Altas temperaturas afectan el rendimiento de los cultivos

El incremento de la temperatura puede alterar los procesos fisiológicos de las plantas y afectar etapas como la floración y la formación de frutos. Cuando estas condiciones se combinan con niveles elevados de humedad, también pueden generarse ambientes favorables para la aparición y propagación de hongos y otros patógenos.

Los efectos pueden reflejarse en menores rendimientos, pérdida de calidad y una reducción de la rentabilidad de las campañas agrícolas.

Según el Banco Mundial, el sector agrario peruano registró un avance durante 2025, con un valor bruto de producción agropecuaria de PEN 44,8 millones y agroexportaciones por USD 15.013 millones. Sin embargo, la entidad advierte que la actividad agrícola mantiene una elevada vulnerabilidad frente a los eventos climáticos.

Entre los cultivos estratégicos que pueden verse afectados por estas condiciones se encuentran la papa, el maíz, el mango y el arándano.

“El cambio en los patrones climáticos nos exige transformar la manera en que gestionamos el campo. Si esperamos a que aparezca una enfermedad para reaccionar, el riesgo de perder la inversión de la campaña es muy alto. Hoy, asegurar la rentabilidad del agricultor implica anticiparse mediante un manejo estrictamente preventivo, conectando la innovación tecnológica con las necesidades reales del cultivo para fortalecerlo frente al estrés térmico”, indica Flavia Zuleta, gerente de Soluciones para la Agricultura en BASF Peruana.

Manejo preventivo ayuda a enfrentar el estrés térmico

Ante un escenario de temperaturas elevadas y mayor presión de enfermedades, el manejo preventivo se plantea como una estrategia para reducir los riesgos asociados al clima.

Este enfoque contempla el monitoreo constante de los cultivos y la aplicación de medidas destinadas a fortalecer las plantas antes de que aparezcan signos de estrés o enfermedades.

Dentro de esta estrategia, BASF incorpora herramientas como Kelpak®, un bioestimulante natural elaborado a partir de Ecklonia maxima y con efecto tipo auxínico. Según la información proporcionada por la empresa, este producto favorece el desarrollo de raíces secundarias, mejora la cuaja y contribuye a una mayor uniformidad del calibre y calidad de los frutos.

La compañía también señala que el producto ayuda a las plantas a enfrentar diferentes tipos de estrés abiótico y forma parte de su propuesta para el manejo de los cultivos bajo condiciones climáticas adversas.

Tecnología y monitoreo serán claves para el agro peruano

La extensión prevista de El Niño Costero plantea la necesidad de fortalecer el monitoreo de las condiciones climáticas y del estado de los cultivos.

El acceso oportuno a información meteorológica, el seguimiento de variables como temperatura y humedad, y la implementación de herramientas de agricultura de precisión pueden contribuir a una toma de decisiones más anticipada.

En este contexto, la adaptación del sector agrícola dependerá de la capacidad de productores y actores de la cadena para integrar medidas preventivas, innovación tecnológica y prácticas de manejo orientadas a reducir la exposición de los cultivos a los efectos del estrés térmico y las enfermedades.

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