Una investigación desarrollada en Japón ha permitido crear una tecnología que utiliza luz infrarroja cercana para prolongar la frescura de frutas y verduras. El sistema, denominado iR Fresh, fue desarrollado por investigadores del Instituto de Investigación de Shikoku y permite reducir la pérdida de agua de los vegetales, retrasar su deterioro y conservar características como el color y el contenido de azúcar. La innovación busca facilitar el almacenamiento y transporte de productos agrícolas, especialmente en regiones alejadas de los principales mercados de consumo.
Luz infrarroja cercana: una alternativa para conservar alimentos
El equipo de investigación, integrado por los doctores en ciencias agrícolas Kakibuchi Kazumasa y Hada Ayako, realizó experimentos con lechugas expuestas a distintas longitudes de onda. Durante las pruebas, descubrieron que la luz infrarroja cercana de aproximadamente 850 nanómetros (nm) reducía significativamente la pérdida de agua por transpiración de las hojas.
El hallazgo resultó inesperado, ya que esta clase de luz se utiliza habitualmente en dispositivos electrónicos y cámaras de vigilancia, pero no se consideraba que tuviera efectos relevantes sobre las plantas.
Las pruebas también mostraron resultados en otros productos agrícolas. Las fresas y las mandarinas tratadas con esta tecnología permanecieron libres de moho después de 10 y 20 días de almacenamiento, respectivamente. Asimismo, el tratamiento ayudó a reducir el agrietamiento de los tomates cherry.

¿Cómo funciona la tecnología iR Fresh?
Los análisis genéticos y otros estudios permitieron identificar el mecanismo detrás de estos resultados. Cuando las frutas y verduras reciben luz infrarroja cercana intensa, interpretan el estímulo como una posible señal de condiciones ambientales adversas, como el frío o la sequedad.
Esta respuesta activa mecanismos naturales de defensa y reduce procesos como la respiración y la transpiración. Como resultado, los productos pueden conservar durante más tiempo su frescura, color, brillo y contenido de azúcar. Además, el incremento de la actividad antimicrobiana contribuye a limitar el crecimiento de moho y el deterioro.
“Precisamente por eso funciona con todo tipo de frutas y verduras. Me emocioné muchísimo cuando lo descubrimos. El descubrimiento también fue muy valorado por otros investigadores por su potencial para ayudar a reducir el desperdicio de alimentos”, explicó Hada, quien participó en el descubrimiento inicial.
Un tratamiento de apenas 0,2 segundos para productos agrícolas
Los investigadores también estudiaron la relación entre la intensidad de la luz y el tiempo de exposición. Determinaron que, cuando se utiliza una fuente suficientemente potente, el tratamiento puede durar apenas 0,2 segundos.
En colaboración con un fabricante, desarrollaron un sistema que puede incorporarse directamente a las líneas de clasificación y recolección de productos agrícolas. De esta manera, las instalaciones pueden aplicar el tratamiento sin modificar sustancialmente sus procesos ni requerir personal adicional.
La tecnología, denominada iR Fresh por la expresión «infrarrojo» (IR), ya ha sido adoptada en instalaciones de Japón y recibe consultas de otros países. Además, se encuentra en desarrollo una unidad compacta para utilizarla directamente en campos de cultivo e invernaderos.
Tecnología agrícola busca mejorar los cultivos y reducir pérdidas
Las aplicaciones de la luz infrarroja cercana no se limitan al almacenamiento y transporte de alimentos. Los investigadores también estudian su utilización durante el cultivo, etapa en la que la exposición a esta luz ha mostrado potencial para suprimir enfermedades, aumentar la resistencia de las plantas al frío y al calor, y mejorar la calidad y el rendimiento de las cosechas.
El interés por esta tecnología responde, en parte, a los desafíos asociados al cambio climático, que puede favorecer la aparición de enfermedades en los cultivos y acelerar el deterioro de las frutas.
Kakibuchi y Hada señalaron: “En los últimos años, el calentamiento global ha provocado un aumento de las enfermedades en los cultivos y un deterioro más rápido de la fruta. Esperamos que esta tecnología reduzca estos daños y garantice que los agricultores reciban una recompensa por su dedicación”.
La innovación forma parte del creciente interés por la tecnología alimentaria, conocida como FoodTech, un área contemplada en la Estrategia de Crecimiento de Japón. Su desarrollo podría abrir nuevas posibilidades para conservar productos perecederos, reducir el desperdicio de alimentos y contribuir a una agricultura más sostenible.
